Fuente: Luis Zúñiga
08/24/2021

La sentencia a muerte del régimen comunista la dictó el pueblo cubano el
pasado 11 de julio. Lo sabe la cúpula del gobernante Miguel Díaz-Canel y
lo sabe el exilio. Los pasos que ambos lados están tomando son
representativos de sus expectativas sobre el futuro inmediato de Cuba.

El "nombrado a dedo" (Díaz-Canel) está recorriendo los centros de estudio,
de deportes y de trabajo para intentar levantar el perfil político de su
régimen. Sus palabras reflejan el temor, el desánimo y el derrotismo que
reina. Sabían que tenían una fuerte oposición y rechazo de parte del pueblo,
pero no imaginaron que fuera tan gigantesco y generalizado.

Por su parte, el exilio está mostrando su optimismo y proyección de futuro
con una conferencia magistral de grandes empresarios cubanoamericanos,
patrocinada por la Asamblea de la Resistencia Cubana, donde anunciaron
su compromiso de ofrecer su talento, experiencias e inversiones, tan pronto
como se recuperen la libertad y la democracia en la isla.

Esos grandes empresarios se han comprometido a establecer un fondo para
la reconstrucción de la República de Cuba, que "asesore, apoye con
créditos, financiamientos y sistemas contables a los cubanos que deseen
convertirse en empresarios y así desarrollar, lo antes posible, miles de
empresas pequeñas y medianas que sean propiedad de sus dueños
individuales y familiares y no de un Estado opresor".

El obstáculo para que Cuba inicie su despegue económico es el sistema
comunista. El pueblo demostró que no quiere continuar con ese fracaso que
lo ha hundido en la pobreza y la opresión. Sus reclamos durante las
protestas no fueron por comida o medicinas, sino por el fin del sistema.
Todos saben que ese es el problema. Pero el régimen se resiste al cambio y,
una vez más, recurrió a la única herramienta que tiene para mantenerse en
el poder, la represión.

Frente a esa violencia, la respuesta popular que está circulando en la isla es
un paro nacional que paralizaría el país y obligaría a la cúpula dictatorial a
renunciar. Los opositores demostraron que son mayoría y, con esa mayoría,
la paralización de las actividades productivas y comerciales haría muy
difícil que el régimen sobreviviera con un enorme endeudamiento, sin
créditos, sin ingresos y con una economía moribunda.

El pueblo sabe que bajo el régimen comunista jamás podrán mejorar sus
vidas, ni realizarse como empresarios privados, que el límite de
"tolerancia" es una mera licencia que se la otorgan hoy, y mañana se la
quitan a capricho de algún funcionario. También están convencidos de que
la empresa privada y la economía de mercado son las que producen
prosperidad.

De ahí la importancia de ese compromiso de los empresarios de Miami con
los cubanos en la isla. En ese compromiso están incluidos, prácticamente,
todos los sectores importantes, desde las finanzas, la banca y los seguros,
hasta las manufacturas, la construcción, los combustibles y la medicina,
pasando por los bienes raíces y la prensa.

Las personas y los pueblos se motivan a realizar los grandes sacrificios, aun
a riesgo de su libertad y su vida, cuando tienen una meta que les significa
felicidad, bienestar y seguridad para sus familias. Esas son las referencias
que han movido siempre a la humanidad hacia las luchas sociales y
políticas para alcanzar una vida mejor. Esas referencias están hoy en la
mente y la esperanza de los millones de cubanos en la isla que ya saben que
hay un mejor futuro esperando por ellos.

* El autor es ex preso político cubano y analista político.


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