Fuente: Emanuel Bel Greco
08/12/2020

Finalmente, la teoría de los tiempos económicos muestra sus señales de claridad. 

La pandemia nos ha enseñado que el dinero solo es una representación monetaria para intercambio de bienes y servicios, que -a medida que se agudiza una crisis- el valor de los bienes se recompone y los ciclos están perfectamente definidos... en economía nada es inmediato.

El dinero es solo una representación de la economía, la valuación de las monedas en cada país debe corresponder a diversas dinámicas como: las reservas monetarias, velocidad de circulación, producción interna, deudas, etc. 

Muchas veces nos hacemos la pregunta de por qué los gobiernos simplemente no imprimen más billetes y así resolvemos el problema de la falta de dinero y todos seremos ricos. 

Pareciera simple, pero en realidad tiene que ver con muchos parámetros medibles, pero en esencia el dinero es igual que cualquier otro producto.

Por ejemplo, si hay muchos tomates, estos tienden a bajar de precio y, por el contrario, si hay pocos tomates, tienden a valer más. 

Bajo esta simple dinámica, si un gobierno simplemente imprime billetes, estos descompensan la actividad real y justificada de la economía y su valor inevitablemente baja. 

Ahora que entendemos que el dinero es solo un instrumento de cambio y que, por sí solo, no vale nada, coloquemos el foco en el consumo.

Esta parte es de suma importancia porque hoy, en tiempos de pandemia, el consumo ha redirigido su rumbo y los productos y servicios ahora tienen un valor más real. 

Trataremos de explicar esto en tres etapas: 

Primero, tiene que quedar claro que hay una diferencia entre costo, precio y valor. Estas tres denominaciones regularmente son confundidas o simplemente utilizadas en el léxico común como si fuesen sinónimos. No es raro que preguntemos ¿cuánto cuesta o cuánto vale o qué precio tiene? Sin saber que en realidad son tres preguntas diferentes. Para entender esto pongamos un producto. El pan. 

¿Qué es el costo? Es la suma de todos los elementos que fueron necesarios para producir el pan, como harina, gas, mano de obra, renta, luz, lena, publicidad, impuestos, etc. 

¿Qué es el precio? Si el panadero quiere lucrar con el pan, es decir obtener una ganancia de este pan, su matemática debe ser el costo total más una utilidad. Pongamos números... si el costo del pan es de 1 dólar, él le sumará un porcentaje (digamos el 30%) y el precio será de 1.3 dólares. Así de sencillo. 

¿Qué es el valor? Esta es la parte más emocionante de los conceptos. Resulta que el horno en el que el panadero hornea su pan fue de la pareja Frida Khalo y Diego Rivera y que ahí en ese horno se enamoraron. Pues... el panadero aprovecha este factor que no tiene un número determinado y que puede aumentar sus ingresos. Su pan puede tener un valor de 15 dólares la pieza. Naturalmente, la justificación de este sobreprecio o sobrevaluación es por una situación exógena o ajena al producto, pero que se aprovecha para vender un elemento intangible. 
Una vez que nos queda claro que no es lo mismo el costo, el precio y el valor, tengo que decirles que, con esta pandemia, los productos y servicios están regresando a su valor natural y con más sentido de justicia para los bolsillos. 

Esto ocasionará que llegue la muerte empresarial a muchos productores, sobre todo a aquellos que ofrecen productos y servicios de tercera necesidad; al menos que cambie la dinámica productiva y todos los trabajadores salgan a laborar sus jornadas completas y recibiendo los mismos niveles de ingresos que antes de marzo del 2020.

La desaparición de estos negocios será inminente. Entonces, digamos adiós a negocios como: los hoteles, las agencias de viajes, la ropa de marca, los edificios corporativos, los ostentosos centros comerciales, etc. 

Esperemos que no llegue la muerte empresarial para nadie y que los flujos se recuperen más temprano que tarde.


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