" /> Un viejo fantasma recorre Europa con renovados y diversos planteamientos

Fuente: EFE
05/23/2019

Madrid, 23 may (EFE).- En 1848, Carlos Marx comenzaba su "Manifiesto comunista" con la frase "Un fantasma recorre Europa". Hoy, esto se podría extrapolar a la extrema derecha, que se expande por el continente y que, aunque pueda parecer paradójico, no presenta un rostro uniforme, pero sí rasgos comunes.

Las elecciones al Parlamento Europeo, que se celebran entre el 23 y el 26 de mayo, van a servir para calibrar la pujanza real de estas formaciones, que ya están en el gobierno en algunos países de Europa (Italia, Polonia); son la principal fuerza de oposición en otros (Finlandia, Holanda); un contrapoder en algunos (Francia) o acaban de llegar a la política, y con ímpetu (España).

Hay que añadir Austria, donde hasta el pasado 18 e mayo el partido ultranacionalista FPÖ integró junto con el conservador OEVP la coalición de gobierno, que se rompió ese día cuando salió a la luz un supuesto escándalo de corrupción que salpicaba al líder ultra y vicencanciller austríaco, Heinz-Christian Strache.

Algunos politólogos consideran que el concepto "extrema derecha" se ha quedado, si no obsoleto, sí al menos superado por la propia circunstancia histórica.

En declaraciones a Efe, la profesora Caterina Froio, del Centro de Estudios Europeos y Políticas Comparadas del Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po), afirma que "en la extrema derecha existen formaciones diferentes que, a su vez, comparten rasgos comunes".

Estas formaciones, señala Froio, al menos oficialmente "han pasado la página del fascismo y del nazismo históricos pero se mantienen hostiles a los derechos de las minorías, especialmente las étnicas y religiosas" y "participan regularmente en las elecciones con un apoyo cada vez más importante".

DERECHA IDENTITARIA, DERECHA ETNOCÉNTRICA E "ILIBERALISMO"

En declaraciones a Efe, Pedro Carlos González Cuevas, profesor de Historia de las Ideas Políticas en la UNED y estudioso de la historia del pensamiento conservador en España, afirma que "el concepto que mejor describe el contenido del proyecto de estos nuevos grupos es el de "derecha identitaria"".

Ese concepto, comenta el experto, radica en que el interés de estos grupos "se centra en la defensa de la identidad nacional de sus respectivos países, cuestionada tanto por el proceso de globalización y el modelo de construcción europea como por la emigración masiva, sobre todo de raíz musulmana".

Por el contrario, Froio prefiere hablar de "etnocentrismo" y no de "identitarismo" porque "este último es un término propuesto por estas mismas formaciones y cuya significación se queda ambigua".

Junto a ambos conceptos cabe situar uno más, de relativamente nuevo cuño, el "iliberalismo", del que se hacen eco, entre otros, analistas y politólogos como el alemán Yascha Mounk.

De acuerdo con la interpretación de Mounk, el "iliberalismo" es una suerte de criterio político por el cual se trata de defender la existencia de un liderazgo fuerte y "honrado", que, sin dejar de ser nominalmente demócrata (o incluso creyendo de buena fe que lo es) "no tenga reparos en abolir cualquier obstáculo institucional que le impida llevar a cabo la voluntad del pueblo".

LA DERECHA NACIONAL Y CRISTIANA:"EUROPEÍSTAS POR AGLOMERACIÓN"

Es esta una derecha ultraconservadora, muy impregnada de criterios religiosos, que defiende la idea primordial del respeto a los valores nacionales y culturales de cada país de la UE como elemento aglutinante de la totalidad de Europa.

Su ideario para Europa quizá se podría definir como una "suma de aspiraciones nacionales" con un interés común. Podríamos denominarlos "europeístas por aglomeración" o defensores de un "euroescepticismo light", de acuerdo con la expresión que emplea el investigador de la Universidad Complutense de Madrid Guillermo Eugenio Fernández Vázquez.

Un buen ejemplo sería el partido polaco "Ley y Justicia" (PiS), cuyas señas de identidad son la defensa de la identidad nacional cristiana de Polonia y de la consideración de este país como bastión de primera línea contra las ambiciones expansionistas rusas.

En declaraciones a Efe, un portavoz de PiS afirmaba recientemente que este es "un partido patriótico, que defiende los intereses nacionales de Polonia, los valores cristianos y la familia".

"Nuestro partido no es euroescéptico, y siempre hemos apostado por la Unión Europea y la OTAN. Nosotros no queremos una UE configurada como un superestado centralizado, sino que nuestra idea de Europa se basa en la solidaridad, respeta la soberanía de las naciones que la integran, se evita que los países grandes tengan demasiado peso y se limita la burocracia en Bruselas", manifestó.

Parece claro que Vox tiene mucho en común con PiS, y así en el preámbulo de su programa para los comicios al Parlamento Europeo se indica: "Creemos en Europa porque somos Europa (...) pero la fortaleza de Europa se halla en la libertad de sus naciones y en la riqueza de las culturas que la conforman. Todo cuanto amenaza la diversidad cultural y la libertad política de los estados miembros, es enemigo de Europa."

LA DERECHA EUROESCÉPTICA: LOS "AGNÓSTICOS DEL EUROPEÍSMO"

Por otro lado, existe una extrema derecha mucho más (o totalmente) euroescéptica, cuyos máximos exponentes serían la Liga y la francesa Agrupación Nacional, entre otros.

Sostienen que Europa debe ser una suma de naciones, o incluso de "estados-nación", con unos vínculos fuertes pero muy limitados en lo relativo a cualquier tipo de acción más allá de la defensa de las fronteras exteriores, los derechos nacionales y un mercado común meramente dedicado a las transacciones de bienes y servicios.

Se podrían denominar "pseudoeuropeístas" o "agnósticos del europeísmo", pero en todo caso, y como recalcó Fernández Vázquez, "estos partidos ya no hablan directamente de la salida de la Unión". Ahora el proyecto preponderante "es lograr una mayoría suficiente en el PE para transformar la UE desde dentro."

En este contexto entra en escena un personaje como el estadounidense Steve Bannon, exjefe de la campaña que en 2016 catapultó a Donald Trump a la presidencia de EEUU.

Como comenta el analista Esteban Hernández en el digital "Magazine", para Bannon (y también para Trump), la Europa soñada es la Europa del "bréxit", pero a mucha mayor escala: una suma de estados debilitados con los que poder negociar en ventajosos términos para una de las partes.

Fernando Prieto Arellano


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