Fuente: Carlos Baeza/Berenice Malagón/Coreen Villalobos Mundo. Fotos: Berenice Malagón
12/12/2018

Lumberton, N.C., a 8 de diciembre del 2018- "Gracias por sus oraciones porque a través de ellas, Hania volvió a casa. Quiero que sigamos unidos en los momentos difíciles. Dios es un Dios vivo y él escuchó. Él está aquí y devolvió a Hania a su hogar. Ella no estará más físicamente conmigo, pero su alma siempre vivirá en mí y sus recuerdos bonitos". Estas fueron las sentidas palabras que, con voz cortada por las lágrimas, dijo Celsa Hernández, madre de Hania Aguilar, durante la emotiva ceremonia a través de la cual más de 1,000 personas le dieron el último adiós, orando por la elevación de su alma, su descanso eterno y la bendición de contemplar la luz perpetua.

"A ti, padre. A ti, hijo... que están presentes acá, recuerden amarse y transitar unidos este camino, que es la vida",  agregó como si tuviera la certeza de que la partida al cielo de su niña de 13 años dejará una huella en los corazones de los asistentes tan indeleble que los animará a construir familias unidas para siempre por el amor. 

"Honramos las lecciones que Dios nos está enseñando a través de ella", reza el libro de invitación al evento.

"Mi Dios los bendiga a todos ustedes, vengan de donde vengan, porque Hania se convirtió en parte de cada uno de ustedes", fueron las palabras de cierre de su sentimental discurso.

Flores, cintas y globos púrpuras fueron cuidadosamente dispuestos en el gimnasio de Lumberton Senior High School, ubicado en el 3901 Fayetteville Rd, Lumberton, NC, durante la celebración de esta ceremonia, que inició a la 1 de la tarde. Era el color preferido de Hania. Muchos miembros de la comunidad atendieron la petición de su madre de usar atuendos de ese color en honor a su memoria. 

Alrededor de la 1 p.m., llegaron los familiares de Hania y representantes del clero. Se elevó una oración y se interpretó el Ave María de una manera tan conmovedora que la consternada comunidad asistente rompió el silencio, sustituyéndolo por sollozos y llantos.
El pastor Joel González asumió la responsabilidad cristiana, no solo de citar el capítulo 41, versículos del 9 al 13 del libro de Isaías, sino de hacer el valioso intento de sembrar sosiego en los corazones de los familiares, amigos y conocidos de Hania, a través de su don de la palabra.

"Yo te saqué del extremo de la tierra, te llamé desde el rincón más alejado y te dije: 'Tú eres mi siervo'. Yo te elegí y no te he rechazado... No tengas miedo, pues yo estoy contigo; no temas, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerzas, yo te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa... Todos los que te odian, quedarán avergonzados y humillados; los que luchan contra ti quedarán completamente exterminados... buscarás a tus enemigos y no los encontrarás; los que te hacen la guerra serán como si no existieran... Porque yo, el Señor tu Dios, te he tomado a la mano; yo te he dicho: 'No tengas miedo, yo te ayudo", citó el pastor antes de recordar al auditorio que "no existe una sola razón por la cual debamos perder las fuerzas o sentirnos solos. No hay batalla imposible de ganar, si confiamos en que todo plan proviene de Dios, así se presenten momentos oscuros".

El ataúd blanco con listones dorados que abrazó su cuerpo hasta tocar la tierra se ubicaba frente al altar y, frente a él, durante 3 minutos, las siguientes autoridades entregaron reconocimientos: John Campbell, vicepresidente de la Junta de Escuelas Públicas del condado de Robeson; Shanita Wooten, Superintendente de las Escuelas Públicas y Savon Maultsby, representante de Lumberton Junior High School.

Jeidy Díaz Pérez y Tinia Kinon leyeron una carta especial para Hania, y seguidamente representantes de la Oficina del Gobernador, la Alcaldía de la Ciudad de Lumberton, Departamento de Policía de Lumberton, Departamento del alguacil del condado de Robeson y de la tribu Lumbee de Carolina del Norte, le rindieron honores a través de pequeños discursos.

Antes de las palabras de agradecimiento emitidas por Celsa Hernández, se recitaron poemas y la serenata ofrecida por una banda de mariachis marcó el inicio de la salida del féretro hacia el cementerio Meadowbrook. El servicio terminó con la grabación original de la canción favorita de Hania "A Thousand Years", de Christina Perri.

Un llanto colectivo se volvió inconsolable.


Marinos y carrozas

El féretro de Hania fue levantado por integrantes de la Base del Cuerpo de Marines del Campamento Lejaune de Onslow, Jacksonville, quienes pertenecen al Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Lo pusieron frente a las tiras metálicas de la carroza tirada de caballos que la llevaría al camposanto. Al llegar al cementerio, los marinos la llevaron al lugar donde su cuerpo se convertirá en polvo.


Misa de cuerpo presente

La ceremonia eclesiástica, de cuerpo presente, en honor a la memoria de Hania Aguilar se celebró el viernes 7 de diciembre en la iglesia St. Francis de Sales.

El equipo periodístico de La Conexión USA estuvo acompañando a la familia y,  fue invitado por la madre de la niña a visitar el altar levantado en su casa para orar por su alma.


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