Fuente: Nancy Escobar, @NanEscobar72, calexicon@gmail.com
10/31/2018

Henry Adalid Díaz Reyes, murió el domingo 28 de octubre en las inmediaciones de Río Suchiate, en la frontera de México con Guatemala. No era un delincuente, era un hombre de 26 años de edad que sólo quería trabajar.

Henry había caminado desde su tierra, desde Tegucigalpa, Honduras y quería llegar a Estados Unidos, no importaba cómo, pero sí había soñado con tener trabajo en los campos de naranja, en las vallas de las carreteras, en la pizca de algodón, lo que fuera, con tal de que una bala de los Maras no acabara con su vida.

Pero fue justo un proyectil de goma de la policía lo que le causó la muerte. No se sabe hasta ahora con certeza si era de los guatemaltecos, de la policía federal mexicana, si fueron sus propios compañeros, pero al querer intentar en masa junto con otros 2 mil de sus connacionales, Henry Adalid Díaz perdió la vida en una frontera internacional.

La respuesta de los gobiernos ante un fenómeno escandaloso, una marejada de migrantes que han decidido tumbar barreras en grupo, porque así les ha convenido, es por demás pintoresca.

En México les hemos abierto las puertas, con la condición de que sigan sus trámites migratorios, conforme a la ley o de otro modo serán deportados.

En Guatemala, que ha sido sólo de tránsito, les han golpeado, echado gas lacrimógeno, los han empujado, y además corren el riesgo de que los grupos criminales los infiltren.

En el destino final, al que la mayoría aspira, Estados Unidos, son una invasión. Y por eso, el presidente Donald Trump ha dispuesto a 5 mil 200 tropas, más del doble de las que están ubicadas en Siria, para contener a mujeres, niños, jóvenes, ancianos, todos huyendo de donde nacieron, para tener qué comer, un trabajo, una casa, una vida.

Y sí hay posibilidades que entre los grupos donde murió Henry halla los pandilleros que Trump rechaza y sí es cierto que es probable que el movimiento al que se sumarían unos 7 mil hondureños, guatemaltecos y hasta mexicanos, pudiera estar pagado por algún gobierno latinoamericano.

Pero como diría mi colega y amigo Rolando Silva: "¿Qué tienes que estar viviendo para dejar toda tu vida atrás con sólo lo que traes puesto?".

La respuesta estará en muchos de los que aquí nos leen, de todos aquellos que han optado por llegar a esta nación en busca de algo mejor, que trajeron a sus hijos a un destino incierto, que parecía mejor que lo que vivían entonces.

La semana que viene sabremos si concluyeron su ruta, si fueron repelidos a tiros en la frontera, o la fuerza del destino los ayudó a cruzar.


18 Me alegra 19 Me gusta 19 Me enoja 18 No me gusta

2016 HR2M WebSolutions LLC - ALL RIGHTS RESERVED
LaConexionUsa POBOX 228

Bienvenido a LaConexión