Fuente: EFE
09/11/2018

San Juan, 11 sep (EFEUSA).- La comunidad de cardiólogos en Puerto Rico alertó hoy a las personas que sufren de condiciones cardiacas a cuidarse y tratarse ante el riesgo de desarrollar fibrilación atrial, uno de los trastornos del ritmo cardiaco más comunes y menos tratados y que en la isla es sufrido por unas 300.000 personas.

Según dijo hoy a Efe el cardiólogo electrofisiólogo puertorriqueño Francisco Pérez, actualmente entre el 5 y el 10 % de la población en la isla puede padecer de esta condición, también conocida como fibrilación auricular, pero cuyo número podría aumentar en la próxima década por otras condiciones que la agravan.

Algunos de esos padecimientos que pueden empeorar la fibrilación atrial son hipertensión, enfermedad de las arteriales coronarias o de las válvulas del corazón, enfermedades pulmonares, como apnea del sueño y enfermedades del pericardio.

Pérez, uno de los menos de diez especialistas que hay en la isla, indicó que entre el 20 y 25 % de las personas mayores de los 45 años están en riesgo de padecer de fibrilación atrial y que entre el 10 y el 15 % de la población de entre los 75 y 80 años la sufrirá.

Ante ello, y en celebración en septiembre del Mes de la Concienciación sobre la Fibrilación Atrial, Pérez sostuvo que la población con dicha condición aumentará en los próximos años debido a varios factores, como la emigración de personas menores de los 45 años, y por ende, la población es más anciana.

Pérez, médico en el Hospital San Lucas de Ponce (sur), dijo también que la comunidad de cardiólogos ha visto un aumento en jóvenes que sufren de dicha condición, por factores como el consumo de bebidas energéticas, la ansiedad, el estrés y una elevación en el consumo de alcohol después del paso del huracán María.

La fibrilación atrial es la arritmia cardiaca crónica más frecuente en Puerto Rico, aunque en el mundo una de cada cuatro personas mayores de 40 años están en riesgo de desarrollarla durante el transcurso de su vida.

El corazón, según explicó Pérez, consiste de cuatro cámaras, dos ventrículos y dos atrios o aurículas.

No obstante, el corazón puede sufrir arritmias cardiacas, que son esencialmente alteraciones del ritmo normal del órgano y usualmente se diagnostican realizando un electrocardiograma.

En esta arritmia, el latido normal del corazón con contracción de los dos atrios -las partes superiores del corazón- se aceleran, son erráticos o irregulares, detalló Pérez.

Igualmente, la persona que sufra una descarga cardiovascular irregular tiene cinco veces mayor riesgo de tener un evento cerebrovascular, como una apoplejia o un derrame cerebral.

Pérez dijo además que es casi nulo que una persona nazca con esta condición, pues la incidencia en recién nacidos o de menos de un año se acerca a cero.

"Es una enfermedad de un corazón envejecido, mayormente por hipertensión. Sin embargo, la gente joven lo sufre por genética", enfatizó el galeno.

Por su parte, el también cardiólogo electrofisiólogo puertorriqueño Luardo Montano agregó a Efe que los casos con la condición ha ido en aumento en los pasados años debido a la detección temprana en los pacientes.

Montano explicó que en la etapa temprana de la condición, los síntomas son más sigilosos y más cortos, pero con la concienciación, estudios y tecnología, "hemos logrado detectar muchos más pacientes".

"Nosotros nos regimos por las estadísticas de Estados Unidos. Pero cuando vemos la población real, la incidencia debe ser más alta de lo que las estadísticas reflejan", indicó.

Ante ello, dijo que estos pacientes tienen cinco veces mayor riesgo de sufrir un derrame cerebral y tres veces de un fallo cardiaco.

"El no tratarlo a tiempo es vital, y cerca de la mitad de los que lo sufren, no lo saben", sostuvo el médico con práctica en el Hospital Auxilio Mutuo de San Juan y el Manatí Medical Center en el mencionado municipio norteño.

Para controlar la condición, los especialistas recetan medicamentos anticoagulantes que disuelve la sangre acumulada en el corazón y disminuye la probabilidad de sufrir un ataque cardiaco o un derrame cerebral.

Igualmente, los médicos realizan un procedimiento llamado ablación por radiofrecuencia, un procedimiento mínimamente invasivo que, mediante un catéter, administra energía por radiofrecuencia para destruir las células causantes de las señales eléctricas anormales en el corazón.

Otros pacientes, a su vez, utilizan unas pequeños aparatos con electrodos y que detectan la corriente del corazón para saber el ritmo cardiaco del órgano.


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