Fuente: Berenice Malagón
04/11/2018

Durham, N.C. 9 abril 2018-Trabajadores agrícolas de Carolina del Norte se han unido esta semana al boicot nacional contra Reynolds American Inc., líder en la industria tabacalera para solicitar a la empresa que firme un contrato colectivo que respete y garantice los derechos de los trabajadores del campo.

"Reynolds no les quiere dar un contrato que garantice los derechos de los trabajadores agrícolas, tampoco un lugar en la mesa para negociar condiciones justas y que no les robe la paga a los trabajadores, entonces estamos apoyando a FLOC para que los trabajadores puedan reportar con confianza y tener el derecho de levantar la voz", comenta a La Conexión USA Bianca Olivares, miembro de  Estudiantes en Acción con Campesinos (OSAC). "La compañía ya lleva más de 10 años sin querer hablar con FLOC y pues aquí estamos ahora, haciéndole boicot a los cigarrillos electrónicos hasta que hagan el contrato", añade.

El boicot es para pedir a las tiendas Kangaroo, Circle K, 7 Eleven y Wawa que retiren de sus establecimientos el VUSE, una marca de cigarrillos electrónicos de Reynolds American Inc. (que ahora es propiedad de British American Tobacco), que contiene nicotina extraída del tabaco.

Los trabajadores argumentan que Reynolds "realiza constantes abusos contra los derechos humanos en su cadena de suministro, por lo que están solicitando un contrato que garantice la libertad sindical y el derecho a negociar colectivamente mejores condiciones laborales sin temor a represalias", indicó el Comité Organizador de Trabajadores Agrícolas (FLOC), que es el mayor sindicato de trabajadores del campo de Estados Unidos.

FLOC ha indicado que cientos de consumidores de Carolina del Norte participarán en acciones fuera de las tiendas de conveniencia de todo el país, incluido Carolina del Norte durante 10 días. La tarde de hoy, decenas de personas se han manifestado en la esquina de Fayetteville Road y la 54 en Durham para expresar su inconformidad con el trato que el líder tabacalero le da a sus empleados. 

John Heinemann, Vicario de la Iglesia Episcopal El Buen Pastor en el Este de Durham es uno de los que se encuentra en la protesta apoyando a los trabajadores del campo. "El  80 por ciento de nuestra congregación son indocumentados. Los trabajadores del campo son los menos asalariados y los menos representados de varias industrias, los más sometidos a injusticias sin récords, sin voz. Hoy es el comienzo de una campaña en contra de la compra y venta de un producto de tabaco. Estos trabajadores no solo van al campo como otros trabajadores, sino que están expuestos a muchos problemas de salud, así que estamos aquí en solidaridad con todos ellos, para solicitar justicia salarial y mejores condiciones laborales", indicó el Vicario.

Raúl Jiménez, miembro del Grupo Defender en Durham comenta para La Conexión USA: "Yo fui trabajador del campo y mis papás también, así que estoy aquí luchando para que los trabajadores agrícolas tengan derechos, sabemos que hay muchas violaciones a los derechos laborales y humanos en los campos de tabaco, de camote, en cualquier campo de Carolina del Norte".

El padre de Jiménez trabajó por casi 30 años en el campo, por lo que de primera mano sabe las condiciones en las que mantienen a la mayoría de los trabajadores. "Muchos de ellos duermen en cartón, no hay camas, las viviendas son de lo peor, están infestadas de ratas, cucarachas, chinches". 

Para el activista una solución es que el gobierno establezca lineamientos para que los derechos de los trabajadores del campo estén protegidos, e incluso incentivar a las grandes compañías para que pongan reglas a los granjeros. "Las empresas pueden regular el trato y el dinero que reciben los trabajadores, así que pueden hablar con las granjas y decirles que si tratan mejor a sus empleados y si les dan mejores condiciones de vivienda les pagarán mejor el producto, pero hasta ahorita se han negado a ponerles restricciones a los granjeros y a poner ciertas reglas para proteger a los trabajadores del campo".

En 2011, Oxfam America y FLOC publicaron un informe de derechos humanos que detalla abusos generalizados, como viviendas en ruinas, salarios inferiores al mínimo, enfermedades relacionadas con el trabajo y temor a represalias por hablar en público. "La respuesta de Reynolds ha sido apoyar programas de caridad y emitir estándares vacíos que no han tenido impacto en la vida de los trabajadores agrícolas" indica FLOC. 

Leticia Zavala, miembro de FLOC creció y trabajó en el campo desde los 5 años. "En 2005 fui testigo de la muerte de cinco personas a causa del calor y esto no debe suceder" declaró para La Conexión USA. "Debe haber agua, oportunidad de tomar un descanso, el derecho de quejarse", agrega Zavala.

La activista ratifica que en la industria tabacalera son graves los problemas de salud: "Los trabajadores se exponen a la nicotina, a los pesticidas, al calor, al frío. Es muy peligroso y muy pesado"..."Ya es suficiente, ya basta, tenemos años tratando de hacer que la tabacalera tome acción en lo que pasa en los campos y no lo ha hecho en la manera que debe, así que esta es una forma de continuar la presión porque queremos una voz. A Reynolds queremos pedirle como venimos haciendo desde hace muchos años, que se siente, que nos escuche y que nos trate como seres humanos", concluye Zavala.


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