Fuente: Nancy Escobar @NanEscobar72 calexicon@gmail.com
02/07/2018

Llevamos un año de amenazas, discursos encontrados, tuitazos, escenarios apocalípticos y mucho miedo. Sin embargo hay que ser claros: hasta ahora todo ha quedado en palabras de un Donald Trump que poco ha podido cumplir. Es decir nos ha espantado "con el petate del muerto", un dicho muy mexicano para hablar de quien te asusta sin cumplir sus amenazas.

Se trata del primer año de gobierno de un presidente de Estados Unidos, en que más allá de una luna de miel es como haber vivido en el año del divorcio, con la pelea de los bienes y de los hijos.

A su llegada al poder, el republicano prometió la construcción de un muro a lo largo de los 3 mil 200 kilómetros de frontera con México, y hasta ahora no se ha colocado un solo ladrillo, extra a las vallas y malla que ya existe desde hace varias décadas. Y se ve lejos que le otorguen los 25 mil millones de dólares que quiere para ese objetivo.

Ofreció la deportación inmediata de 3 millones de ilegales, con el argumento de que son causantes principales de la guerra de pandillas, de la delincuencia, del tráfico de drogas y delitos comunes en suelo estadounidense.

Eso tampoco ha ocurrido. No sólo un 75 por ciento de los latinos ilegales son personas productivas, sino que la cantidad de deportaciones se ha mantenido a la baja; y aunque las detenciones de connacionales e ilegales de muchos países ha incrementado, el panorama no es tan desolador como con Barack Obama.
También dijo que acabaría con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, porque "está harto del déficit con México y del trato injusto que han recibido por parte de nuestro país".

Pero ahora vamos en una sexta ronda de negociaciones, y no es para nada un panorama de que el tratado se vaya a cerrar mañana, no sólo porque nos conviene a los mexicanos, sino porque los empresarios estadounidenses, los senadores de Estados Unidos y los de Canadá, se han esforzado porque se le hagan arreglos, pero no porque se rompa el papel.

En resumen muchos dichos, pocos hechos. Sin embargo, eso no implica que debiéramos confiarnos ni como naciones, ni como ciudadanos, ni como inmigrantes.
Sólo quizás aprender del ejemplo. Trump insiste que "América First", y creo que sería buen momento para que los latinos hagamos algo similar con nuestras naciones.
¿Por qué no decir México Primero? O bien ¿por qué no decir Ecuador primero? o tal vez, ¿El Salvador Primero? Es decir ese sentimiento de que la patria y los que ellas vivimos estamos antes que cualquier otro, no suena todo malo. Sin ser proteccionistas o aislarnos del mundo, ¿por qué no se podría privilegiar a los nuestros antes que a los otros?


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