Fuente: EFE
07/28/2016

Miami, 28 ago (EFEUSA).- Angélica Delgado quiere conquistar el oro en la categoría de judo para Estados Unidos, y al mismo tiempo consolidarse en Río 2016 como una de las principales luchadoras latinas, gracias a sus raíces cubanas.

Conocida por sus entrenadores como "La reina de Suramérica" y acostumbrada a prepararse bajo el calor del sur de Florida (EE.UU.) y a competir casi anualmente en Cuba, donde además se siente como en casa, Delgado aseguró en una entrevista con Efe que llegará con "ventajas" a Brasil.

"Me siento en mi ambiente", expresó la atleta, una amante del reguetón que goza entrenando con la música del grupo cubano "Gente de zona" y que ha liderado en los últimos años los torneos de la región en la categoría de los 52 kilogramos.

Esta deportista, nacida hace 25 años en Miami de padres cubanos que huyeron del régimen de la isla, manifestó estar muy orgullosa de representar ambas culturas.

"Soy tan americana como cubana, me siento muy feliz de poder dar a este país que le dio tantas oportunidades a mis padres".

Su padre, de 55 años, un "obsesionado" por el judo que estuvo en el equipo nacional cubano, la acompañó a los siete años en sus primero pasos en esta disciplina.

Sin embargo, Delgado recuerda que a los nueve años le "suplicó" que la llevara a una escuela de judo para "fajarse" con otros niños.

"Él quería un varón para enseñarle judo, pero yo salí primero y a mi me encantó. Después vino mi hermano y no le gustó para nada", recordó entre risas.

Para esa época aprendió que el judo es un deporte que requiere fuerza y rapidez, "todo eran cosas que yo no tenía; no era gorda, pero no era muy atlética", rememora la yudoca.

Delgado es ahora la número uno en Estados Unidos en su categoría (entre 52 competidoras), la 19 en el mundo, y además el sueño realizado de su padre, Miguel Ángel Delgado, que no se separa de ella en los entrenamientos.

"Yo hice lo que él nunca pudo hacer porque él se fue de su país, nunca pudo ir a un campeonato mundial y mucho menos a una olimpiada", aseguró.

A Delgado no la deja de sorprender su padre, de 55 años un incansable del judo que le gusta todavía luchar y lucir su judogi, pero sobre todo mostrar a conocidos y desconocidos los vídeos de su hija compitiendo.

"Yo siempre digo que él está loco, es una pasión muy grande, él lee libros de judo, estudia judo, es profesor de judo, le gusta fajarse, y si no va al judo, le entra ansiedad", explicó Delgado.

La luchadora además agradece a sus padres que no le han dejado perder sus raíces cubanas y que "a la fuerza" tuvo que mantener los dos idiomas.

"Me gusta de todo: tostones, arroz con frijoles, maduro, pero no lo puedo comer siempre", lamentó. Lo que no deja es su café con leche cubano. "Me lo tomo todas las mañanas desde sexto grado, si no me lo tomo me da dolor de cabeza", dice.

Sin embargo, dijo que su madre trata de cocinar más saludable para que pueda mantener el peso: "Si hace un picadillo, por ejemplo, me lo hace con carne de pavo", explicó.

Al pelear por mucho tiempo en los 57 kilogramos, hasta 2010, Delgado se define como "bastante fuerte" para su nueva categoría.

Además, la luchadora aseguró, que después de Londres 2012, donde fue pareja de entrenamiento de una de las competidoras, logró mejorar su rapidez gracias a un psicólogo deportivo.

Esta atleta, que se ha consolidado en competencias internacionales en los últimos ocho años, está también muy orgullosa de su equipo, pues "todos son muy trabajadores y todos están entre los veinte mejores del mundo".

Delgado aseguró que va con la mentalidad de superar en Brasil a las kosovares, japonesas, rusas y brasileñas, y además posicionarse entre las 14 mejores del mundo, y además ya tiene la mira a Tokio 2020, que piensa, serían sus últimos Juegos Olímpicos.

En lo personal aspira a terminar pronto su estudios de Psicología y Administración de Servicios de Salud en la Universidad Internacional de Florida (FIU), que ha hecho por ratos, debido a las constantes competencias.


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