Fuente: Verónica Gutiérrez
02/24/2016

Charlotte, N.C. 2-19-16- Jessica Sánchez es una joven de 21 años a quien le gusta mucho dibujar y hacer manualidades, ella se graduó de la preparatoria hace dos años, pero no ha podido continuar sus estudios "porque yo, como miles de indocumentados, tenemos deseos de ir a la universidad pero no tenemos dinero ni estatus", dijo la joven en una entrevista con La Conexión.


Aunque Jessica califica para la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), nunca la ha solicitado ya que por motivos de salud ha tenido que ser sometida a diferentes operaciones. "Quiero tener mi silla primero para después poder hacer mis trámites," expresó la joven. 


Jessica es una de tantos indocumentados que no tiene acceso a ayuda financiera por lo que comprar una silla de ruedas que sea adecuada para sus condiciones especiales, le es prácticamente imposible. 


"Aunque a ella le gustaría participar en otras actividades no puede porque no tiene una silla de ruedas que le permita desplazarse a todos esos lugares que ella quisiera. Lo hizo por mucho tiempo, hasta que la silla que en este momento usa se lo permitió, comentó Silvia, mamá de Jessica 


La joven Sánchez, llegó con su familia a los Estados Unidos cuando tenía solo 11 meses, en busca de ayuda que le salvara la vida y desde entonces ha recibido tratamientos que le han permitido vivir. Ahora, por ser mayor de edad, ya no califica para ningun tipo de ayuda financiera para comprar esa silla de ruedas que tanto necesita.


Por estas razones, Jessica y su familia están haciendo un llamado de auxilio a la comunidad para que les ayuden a comprar esa silla de ruedas que por su condición de espina bífida e hidrocefalia tiene que tener unas características muy especiales para que no se le afecten los riñones y ella pueda desplazarse sin temor.


Silvia, quien cuida de ella casi todo el tiempo, excepto los fines de semana cuando la familia le ayuda un poco y salen a pasear al parque, prepara comida para vender todos los domingos y de esta manera contribuir con los gastos de la casa, ya que el salario de su marido nunca es suficiente para todo lo que Jessica y la familia necesita.


La silla de Jessica la ha llevado millas y millas desde su hogar en Charlotte, hasta Raleigh, Nueva Orleans, Washington, D.C. y Filadelfia, donde ha participado en diferentes manifestaciones, como parte del grupo Action NC para apoyar las causas de los inmigrantes que como ella, esperan una solución al caso de DAPA y la extensión de DACA.


 "Me gustaría darle las gracias a todos por el apoyo que siempre me han dado y espero seguir luchando por la comunidad, como siempre lo he hecho," finalizó Jessica.  


Si desea apoyar a Jessica puede hacer contribuciones a través de la página gofundme.com la campaña se llama new wheelchair for Jessica.


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