Fuente: Carlos Aragaos
12/16/2015









Los coches convertibles, o descapotables, son el sueño de la mayoría de las personas. 


Dicen que el coche descapotable es  una de las mayores innovaciones en la historia del automóvil. Esto, sin embargo, no es  cierto.


De hecho, los primeros automóviles eran todos descapotables.


Un buen ejemplo es el cuadriciclo lanzado por  Henry Ford en 1896, que, al igual que casi todos los vehículos de motor de la época, siguió el diseño de coches de caballos. En aquellos días, si usted estaba manejando y quería salir de la lluvia, tendría que improvisar algún tipo de cobertura  o estacionar debajo de un árbol.


En 1905, Cadillac comenzó a ofrecer vehículos  cerrados como una opción. Ellos fueron un gran éxito entre los conductores de la época, que estaban cansados ​​de comer el polvo y las moscas mientras manejaban  a 25 MPH. En 1910 Cadillac hizo estándar su diseño, y parecía que los días del coche descapotable habían terminado.


Pero tan pronto  tuvieron los automovilistas  refugio de los elementos se aburrieron y los pri- meros descapotables verdaderos surgieron en la década de 1920.


Los primeros modelos permitían entradas  de  corrientes de aire  y techos que  eran  difíciles de operar.


Esto cambió en 1934, con la introducción de la línea Eclipse 601 de Peugeot, que contó con un techo rígido retráctil. Esto fue seguido en 1939 por Plymouth, que en ese año presentó los primeros techos   controlados por un motor.


En la década de 1950,  Rambler introdujo el  Nash convertible con marcos de puertas y pilares B que se quedaban en su lugar aun cuando el techo retráctil  se movía de la parte superior.


Esto permitió una mayor integridad estructural y eliminaba el ruido y otros problemas asociados con convertibles anteriores.


En la década de 1970, la preocupación  por el gobierno  en introducir estrictos estándares de seguridad casi puso el último clavo en el ataúd de la convertibilidad porque eran considerados muy peligrosos al rolar sobre si mismos en los accidentes. 


 Pero esos temores resultaron infundados y  en  los años 80 el descapotable estaba disfrutando de un renacimiento entre los conductores estadounidenses.


Hoy en día, las innovaciones como  techos de cristal que se deslizan hacen  los  coches descapotables cada vez más populares, de una manera que nunca soñaron  los pioneros del automovilismo. 


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