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Peligra la enmienda 14

January 12, 2011

Peligra la enmienda 14

Durham- Un nuevo frente de batalla se abre en el horizonte contra los inmigrantes: cambiar la enmienda 14 de la Constitución, la ciudadanía por derecho de nacimiento.

POR VELÁSQUEZ Y ASOCIADOS

El 9 de Julio de 1868 se promulgó la enmienda 14 que dice: “Todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos y sujetas a la jurisdicción del mismo, son ciudadanas de Estados Unidos y del estado donde residen”.

Esta enmienda se define como una piedra angular de la ley suprema de este país, pero ahora, cambiar esta enmienda ha entrado a debate por la inmigración indocumentada. La idea es no otorgar la ciudadanía estadounidense a quienes han nacido de padres sin estatus legal.

 

¿Por qué negar este derecho?

Los que proponen cambiar la enmienda 14 de la Constitución alegan que con ello se reducirá la entrada de personas que cruzan Estados Unidos ilegalmente, ya que eliminaría el incentivo de entrar de esa manera al país, y también supondría un ahorro para Estados Unidos. Algo completamente falso. Es un mito que los inmigrantes vienen a Estados Unidos ilegalmente para dar a luz a niños con el fin de obtener un estatus legal. Y es así por que los niños tienen que esperar a ser adultos, cumplir 21 años, para poder pedir la residencia para sus padres, e incluso entonces, existen muchos obstáculos legales para poder obtener la residencia.

En cuanto a los costos que suponen para la nación, cambiar esta sencilla regla resultaría en una carga para todos los americanos que no tendrían una forma simple y barata de demostrar su ciudadanía.

Estados Unidos tendría que crear un registro nacional de ciudadanos y todos los nacidos tendrían que tener su ciudadanía adjudicada por un profesional. En otras palabras, cambiar nuestras leyes de ciudadanía sería increíblemente costoso para todos los americanos.

Cambiar la Constitución

La Constitución esta bien protegida, como ley suprema de Estados Unidos que es. Por ello, enmendarla no es tarea fácil.

Hay tres formas de cambiarla. La primera es conseguir que dos tercios del Congreso ( la casa de Representantes y el Senado) propongan la enmienda constitucional. Si se consigue, la propuesta se presenta a los estados. Si las asambleas legislativas de tres cuartos de los estados ratifican el cambio, entonces se convierte en parte de la Constitución.

La segunda forma de cambiar la ley suprema empieza por los estados. Dos terceras partes de las asambleas legislativas han de solicitar una convención especial del Congreso y allí conseguir que las enmiendas sean ratificadas por tres cuartos de los estados.

Por último, la Constitución se puede cambiar si las enmiendas son ratificadas por convenciones especiales en tres cuartos de los estados.

Es decir, por cualquiera de las tres vías se requiere de mucho acuerdo y vemos que, precisamente, acuerdo es lo que falta en el asunto de inmigración.

Digital Version - La Conexión - Hispanic Newspaper

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