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Paliza Real

December 1, 2010

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BARCELONA/EFE- La mejor versión del Barça, la del fútbol en mayúsculas, la de la estética por encima de todo, destrozó al Real Madrid cinco por cero y dio un golpe de autoridad ante el mundo del fútbol.

El día del 111 aniversario de su fundación, los jugadores del Barça regalaron una actuación soñada, golearon a su máximo rival y convirtieron buena parte de la segunda parte en un enorme baile con los jugadores madridista como invitados.

Fue el triunfo del sello Barça, la quinta victoria de Pep Guardiola sobre el Real Madrid, en todos los partidos que su equipo ha jugado desde que llegó, pero la de este lunes tiene más significado, porque la consiguió siendo fiel a su estilo y ante un equipo que no había perdido ni un solo partido en toda la temporada.

Fiel a su estilo desde la alineación, enorme en la ejecución y todo jugado a una velocidad de vértigo. Fue el triunfo de la marca Barça, esa que triunfa aquí y en Europa.

DOS ESTILOS DIFERENTES

Dos modos de entender el juego, pero sólo un camino hacia el éxito, el que mostró Barcelona ante el mundo del fútbol, seguramente frente al único equipo que le puede hacer sombra en lo futbolístico y en lo económico.

La velocidad de ejecución de los azulgranas fue impresionante. Con los automatismos aprendidos, buscó el juego entre líneas, la superioridad técnica de sus centrocampistas, la velocidad de sus delanteros y la espalda de la defensa rival.

Triangulaciones. Desde Piqué o Busquets, hasta Iniesta o Xavi. El desborde de Villa y Messi, el Barça fue una máquina.

El Real Madrid, fiel a su juego a la contra, nunca encontró la manera de hincarle el diente al rival y estuvo más pendiente de defenderse que de atacar, de contrarrestar que de crear, nada nuevo en el guión.

Vista la superioridad de los catalanes, Mourinho movió ficha en el vestuario. Se olvidó de su planteamiento inicial y lanzó un mensaje a sus jugadores:
tenía que renunciar a su estilo para evitar una derrota más dolorosa, pero ni así lo consiguió.

Festival de los azulgranas, el delirio de las gradas y la desolación del equipo de Mourinho.

En el 3-0, Messi asistió a Villa; en el 4-0, el argentino volvió a asociarse con el asturiano. El problema para el Madrid es que hasta entonces únicamente se habían jugado 57 minutos.

Desde entonces y hasta el final, el monólogo del Barça y el tormento del Barça siguieron caminos paralelos. Villa, bigoleador y asistente de Pedro en el segundo gol, fue sustituido por Bojan y durante muchos minutos hasta nueve canteranos azulgrana estaban sobre el césped.

Bojan tuvo dos ocasiones para ahondar en la herida madridista (m.75 y m.76), después de que el Barça se recreara en su juego asociado frente a un rival que reclamaba la bandera blanca.

Aún hubo un tanto más, marcado por Jeffren en el tiempo añadido. Era el 5x0, una goleada para la historia que demuestra la incontestable solvencia del Barça.

Digital Version - La Conexión - Hispanic Newspaper

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