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Los sobrevivientes: “Bendita 96”.

April 11, 2012

Larry Amir fue uno de los afectados por el tornado en Raleigh en 2011

Este es el peregrinaje 26 que realizan por una semana en varias ciudades del país /W.G

"Si no fuera porque estoy pagando mi casa, me hubiera mudado de aquí" dijo Emilia Perdomo /Walter Gómez

"Si no fuera porque estoy pagando mi casa, me hubiera mudado de aquí" dijo Emilia Perdomo /Walter Gómez

16 de abril de 2011, la destrucción fue total en la zona donde el tornado tocó tierra /Walter Gómez

16 de abril de 2011, la destrucción fue total en la zona donde el tornado tocó tierra /Walter Gómez

Informe especial Stony Brook

RALEIGH- “El sábado 16 de abril estaba arreglando un daño debajo de mi casa con la ayuda de mi amigo Rubén. De repente mi señora me gritó que saliera de ahí porque había un viento enorme. Tuvimos tiempo de abrir la puerta, y entrar a mi hogar”, recordó a La Conexión Larry Amir, residente de la casa móvil 96 del complejo Stony Brook.

Por Walter Gómez

Sin saber lo que pasaba, ese llamado les salvó la vida. Cuando el viento se calmó,  Larry salió y se encontró con una realidad que nunca imaginó.  “La destrucción era casi completa en el complejo. Casas arrancadas, árboles caídos y partiendo las casas como si fueran un juguete. Un desastre total”, sostuvo.”Cuando entré en el mundo de la realidad, me di cuenta que era un tornado”, dijo. Como un milagro, en la casa de Larry solo se dañaron dos ventanas y una puerta. “A este trailer yo la llamo “Bendito 96”, porque los del costado, el frente y atrás fueron destruidos, pero en el mío solo fueron daños pequeños”.

GRITOS Y DESESPERACIÓN

Sin perder tiempo, fue a ver a unos familiares que viven muy cerca y descubrió que la casa de ellos había sido partida en dos. “Estaba desesperado, una mitad de la “traila” quedó en el terreno y la otra en la calle. Gracias a Dios, todos habían salido”.  La gente ya estaba en la calle, con machetes y sierras, tratando de desbloquear la carretera. Los gritos por ayuda se multiplicaban. “Escuchamos que dos niños estaban atrapados porque un árbol había golpeado su casa. Inmediatamente fuimos, pero cuando llegamos, nos encontramos que estaban muertos, abrazaditos”, mencionó.

“LOS TRILLIZOS”

Con la orden de evacuación, el complejo quedó vacío y los problemas llegaron. “Comenzó a ingresar gente por atrás y los costados para apoderarse de cosas, robar, y otras calamidades, por eso la desesperación de todos por ingresar y saber de sus casas”, anotó Larry. Pero afuera, la ayuda llegaba de la mano de quien Amir señala como los “Trillizos”: Jenni, John y un “gringuito”- dicho con respeto- de nombre Al. Ellos, trabajaron como unos padres protegiendo a sus hijos para traer nuevas cosas a esta comunidad; animándolos, demostrándoles que hay vida y debemos seguir adelante, esa gente fue tremenda. Jamás preguntaron de qué nacionalidad o religión eres. Vinieron y extendieron su mano. Nos dijeron: -Hermano apóyate en mí-, y hasta la fecha siguen ayudándonos”, destacó.

Larry también reconoció la labor de otras organizaciones, así como la de la Agencia para el Manejo de Emergencias, FEMA y la Gobernación, pero en su haber y con saldo en rojo queda el comportamiento de la administración.  “Del uno al diez, y si vamos a ser sinceros, le doy un cero. Lo que único que hicieron fue hacerle más problemas a la gente de aquí”.

NO SE SUPERA

Al día de hoy, el miedo en la mayoría de los residentes sigue presente, especialmente en los niños. “Han quedado malos recuerdos cada vez que viene una tormenta. Mis niños no lo superan y cuando hay mal clima queremos irnos de casa. Lamentablemente estamos pagando y es difícil romper el contrato para mudarnos”, explicó a La Conexión Emilia Perdomo, otra de las habitantes y sobrevivientes del fatídico día.

“Me agarró en la tienda. No sabía que había tanto daño. Fue muy feo al ver que las luces no  funcionaban, se escuchaban los bomberos, las patrullas y me asusté mucho por mis niños de 9 y 10 años ya que estaban con la señora que los cuidaba”, expresó Emilia. “Me espanté, cuando entré en el complejo habían árboles caídos y la gente corría de un lado a otro”, recordó.

Solo con daños en la parte de abajo de su casa,  para Emilia el tornado del 16 de abril fue un golpe doble.  “Hacía una semana que mi sobrino había fallecido y nos entregaron las cenizas el viernes 15. Teníamos planeado hacer una oración por él. Solo quedan imágenes muy tristes de esa fecha”, finalizó.

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