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Centro Internacional de Raleigh: Una mano amiga

April 11, 2012

Jenni Faison del CIR con un grupo de niños en Stony Brook

Jenni Faison del CIR con un grupo de niños en Stony Brook /W.G

Informe especial Stony Brook

RALEIGH- Luego de conocer la noticia que un tornado había golpeado el complejo de casas móviles de Stony Brook, la ayuda comenzó a llegar y diferentes organizaciones unieron sus esfuerzos para atender a los impactados.

Por Walter Gómez

Una de éstas fue el Centro Internacional de Raleigh (CIR), que de la mano de Jenni y John Faison, fueron el bastón que hasta ahora ha servido de apoyo para más de 150 familias damnificadas y que gracias a su magnífica labor, hoy realizan otros programas para la comunidad hispana.

“Nos enteramos al recibir la llamada de unos amigos. Al día siguiente, Juan fue con agua, ropa, pañales y leche de fórmula”, recordó Jenni. “Luego de un día, la gente esperaba afuera. Había muchas (personas) y poca coordinación”, sostuvo.

PUENTE DE COMUNICACIÓN

A partir de ese momento, CIR estableció su campamento, primero frente a la entrada principal y luego, cuando la policía permitió el acceso, en una casa rodante estacionada próxima a la oficina administrativa. “Nos ofrecimos para distribuir la ropa y contactarnos con otras iglesias y organizaciones”, indicó Jenni.

CIR también fue un vínculo entre la policía, la Cruz Roja, el Ejército de Salvación y los encargados administrativos del complejo.
“Entendíamos a la gente, sus preocupaciones. Estaban desalojados de sus casas, con aflicción y durmiendo en un lugar extraño. Brindamos consejería y comunicamos las noticias verídicas, evitando confusión”.

OPORTUNIDAD DE SERVIR

La tragedia abrió la oportunidad para que CIR atendiera las necesidades de las familias. “Sabemos lo que es estar en otro país, rodeado de lo que no conoces y con un sistema diferente, sumado a que la mayoría no se comunica bien en inglés”, expresó. “La tormenta cambió la vida de la gente, pero también la nuestra,  porque nos dio la oportunidad de servir en gran magnitud”, resaltó.

“El tornado no solo sacudió las casas, sino su futuro. La comunidad no estaba unida y ahora están desarrollando pensamientos para el prójimo y el futuro”, indicó.  “Nosotros, somos como las porristas. ¡Ustedes sí pueden hacerlo! -les decimos- Nuestra labor es animarlos y darles las herramientas. Aunque aún falta mucho por hacer”, concluyó.

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