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Astronauta mexicano compartió con niños hispanos su receta de éxito

May 25, 2011

José Hernandez Moreno

José Hernéndez, astronauta de origen mexicano/P.J.

RALEIGH- Aunque el universo es infinito al igual que las estrellas; y los planetas y la luna están a millones de millas de distancia de la tierra, no fue impedimento para que un niño México-americano, hijo de Julia Moreno y Salvador Hernández, originarios de La Piedad, Michoacán quienes llegaron a este país hace más de 50 años para trabajar el campo; y que los fines de semana recogía, junto con ellos, las cosechas de frutas y verduras en California, alcanzara su sueño y se convirtiera en astronauta.

Por Paola Jaramillo

José Hernández Moreno, ingeniero, padre de 4 hijos y especialista en misiones espaciales de la Administración Nacional para la Aeronáutica y el Espacio, NASA, estuvo de visita el sábado en Raleigh para charlar con un grupo de niños migrantes e hijos de trabajadores del campo. Compartió su experiencia de vida y la receta de éxito que sus padres le formularon desde chico.

Hernández fue seleccionado por la NASA en el Grupo 19 de 2004 para actividades espaciales. Luego de varios años su sueño de viajar al espacio se hizo realidad en agosto 29 del 2009 cuando hizo parte de los siete astronautas del Discovery3 STS 128, como ingeniero de vuelo. La misión tuvo como destino la Estación Espacial Internacional.

La Conexión fue el único medio escrito en español al que le concedió una entrevista en privado, antes de su encuentro con los chicos.

L.C: ¿Cuál es el objetivo de tu visita a Raleigh?

J.H: Venir al museo e inspirar a los jóvenes para que vean que todo es posible en la vida. Les cuento sobre mí y ellos van a ver que mi vida no es tan diferente a la de ellos. El mensaje que hoy quiero entregar es que con una buena educación y el apoyo de tus padres todo es posible.

L.C:Trabajabas en el campo los fines de semana y la educación de tus padres llegó al tercer año de primaria. ¿Cómo llegas a ser astro-nauta?

J.H: Fue un sueño que tuve desde pequeño. Me encontraba recolectando verdura en Stockton, California y escuché en la radio de transistores que el costarricense Franklin Chang-Díaz había sido seleccionado para el programa de astronautas de la NASA y sería el primer latino en el espacio. Luego, vi la transmisión de la última misión del Apolo 17 a la luna. Fue algo tan bello, que le dije a mis padres que eso era lo que quería hacer. Pensé que me dirían que estaba loco, pero me escucharon y compartieron conmigo una receta que hoy quiero entregar a los niños con los que me voy a reunir.

L.C: ¿Cuál es esa receta?

J.H: Me dijeron: " Tu sueño se puede hacer realidad si sigues estos pasos: Primero, define lo que quieres; segundo identifica los pasos -recuerda que debes poner corazón, ánimo y trabajar duro para seguirlos- y tercero ve a la escuela, ya que con una buena educación todo lo puedes alcanzar.

L.C: ¿Qué puedes decirle a esos chicos que ahora lo tienen todo, pero no aprovechan el tiempo y las oportunidades?

J.H: Mis padres tenían una educación de tercer grado y nuestra vida era muy humilde. Pero todo empieza en la casa. El apoyo familiar es la base. Los chicos deben aprovechar las oportunidades y no desanimarse si no alcanzan lo que se proponen de una sola vez. Yo tardé 12 años para ingresar a la NASA, fui rechazado en 11 oportunidades, pero no me desanimé, y lo intenté una y otra vez, hasta que con el apoyo de mis padres y creyendo en mí lo logré.

L.C: Muchos padres enfrentan grandes retos ya sea porque están indocumentados, su nivel de escuela no es muy alto y trabajan mucho. ¿Qué mensaje les puedes dar?

J.H: No importa las barreras, los padres deben estar involucrados en la educación de sus hijos. No se trata de decirles : -Ve y haz tu tarea, mientras yo voy a ver la novela-, o el padre salir y tomar cerveza. Hay que sentarse con ellos. Si ellos ven ese compromiso, también se comprometen. Hay que retarlos y con seguridad, responden. Sé que hay problemas, pero el 90 por ciento de la responsabilidad de la educación proviene de casa. Mis padres no eran educados, trabajaban duro, de sol a sombra y éramos cuatro hermanos, pero pudieron criar un niño que hoy está en la NASA.

L.C: ¿Qué tan importante ha sido hablar español en tu vida y profesión?.

J.H: Ha sido fundamental. He tenido diferentes etapas en mi vida, cuando era chico el español que hablaba era el de rancho. A los 12 años aprendí inglés y empecé a olvidarlo. Luego empecé a reconocer mi cultura y a sentirme orgulloso de ser México-americano, entonces lo retomé y estudié. Ahora lo hablo mucho mejor y seguiré batallando hasta que lo perfeccione. Los niños y padres no deben avergonzarse de sus raíces, al contrario deben sentirse felices y aprovecharlo al máximo.

Chicos del programa Migrante de Carolina del Norte

José Hernández compartió con un grupo de chicos del programa Migrante de Carolina del Norte sus experiencias y una bitácora de su viaje al espacio/P.J.

Ya en la charla, cerca de 50 niños hispanos del programa migrante de Carolina del Norte coordinado por la oficina de Raleigh tuvieron la oportunidad de escuchar a Hernández, sus experiencias personales así como una bitácora de su viaje. "Perseveren. Si lo hacen, alcanzarán todo lo que se propongan", concluyó.

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